Carta del P. General

 

A TODOS LOS HERMANOS Y HERMANAS DE LA ORDEN

 

AGRADECIMIENTO POR LA SOLIDARIDAD CON FILIPINAS

 

Queridos hermanos:

 

Me resulta muy grato enviar a toda la Orden mi agradecimiento por la solidaridad expresada con las hermanas y hermanos de Filipinas, tras los desastres humanos y de todo tipo causados por el terremoto y el tifón.

 

Esta expresión de la comunión de los bienes es el signo real y concreto externo de la unión de almas y corazones. La comunión de los bienes materiales entre los hermanos nos ayuda a gozar juntos de los dones recibidos y a sufrir también unidos en las circunstancias difíciles, como hemos experimentado en esta ocasión. Nuestro Padre insiste en la comunión de los bienes materiales porque sin ella resulta muy complicado conseguir vivir otro tipo de comunión. Este es un punto fundamental de nuestra vida, como agustinos, algo que me gustaría viviésemos siempre profundamente entre todas las comunidades y circunscripciones.

 

Con las ayudas recibidas, hemos podido atender las necesidades más urgentes de nuestras hermanas y hermanos agustinos de los lugares afectados. Los desastres causados por estos dos sucesos fueron muy graves pero la generosidad de la Orden ha hecho posible atender esas necesidades más urgentes.

 

La ayuda concreta enviada a la Curia ha superado los 300.000 € (TRES CIENTOS MIL EUROS). En algunos casos nos ha llegado desde la circunscripción, en otros desde una comunidad, o enviado personalmente por algún religioso. Otros prefirieron enviárselo directamente a las hermanas y hermanos agustinos en Filipinas. También hemos compartido nuestras ayudas con algunos organismos internacionales como Caritas.

 

Aprovecho la ocasión para recordar lo importante que es compartir nuestros bienes con los más necesitados. Personalmente pienso que nuestra renovación religiosa sólo es posible si somos capaces de vivir con una cierta austeridad y si compartimos nuestros bienes materiales. Es decir, si en nuestra vida la opción por los pobres cuenta con un lugar privilegiado en nuestro corazón. La Cuaresma es un tiempo muy especial para ello, puesto que nos ayuda a prepararnos para la nueva Vida que Dios, a través de su Hijo, ha dado a la humanidad, dentro de la cual los pobres tienen un lugar privilegiado.

 

Gracias a todos: circunscripciones, comunidades y hermanos. Pido al Señor para que nos ayude a vivir y compartir nuestra vida con los demás, de tal modo que ésta sea verdaderamente una expresión de la comunión trinitaria.

 

Un saludo fraterno de parte de todo el Consejo General,

 

Roma, Curia Generalizia Agostiniana, 20 de marzo de 2014

 

 

 

P. Alejandro Moral Antón, Prior General, OSA

 

 
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